lunes, 29 de octubre de 2012

Tumbos de la infancia.

Entre los nueve y los once años, después de haber cometido alguna barrabasada, me asaltaba interiormente la pregunta: "Y quien demonios soy yo?". Entonces, desfilaban por mi cabeza los calificativos que los adultos más queridos solían utilizar para describirme: "Es un niño muy travieso", "U diablillo", "no para quieto", "Más malo que la quina", "siempre enredando", "un rabo de lagartija".

Del libro "autoestima" de Luis Rojas Marcos

Usando el estilo directo, escribe un texto semejante.

. Un verbo como "decir"
. dos puntos :
. entre comillas "          "
. la frase literal, tal y como se oye.

Ejemplo:

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