Díme lo que es....
Ignorancia
Yo, no sé qué
quieren de mí. Pues sí, he cogido el S hacia mediodía. ¿Que si había gente? A
esa hora, por supuesto. ¿Un joven con sombrero de fieltro? Es muy posible.
Aunque yo no miro descaradamente a la gente. Me importa un pito ¿Una especie de
galón trenzado? ¿Alrededor del sombrero? Comprendo, una curiosidad como otra
cualquiera, pero, desde luego, no me fijo en eso. Un galón trenzado... ¿Y se
habría peleado con otro señor? Cosas que pasan.
Y, además,
¿tendría que haberlo vuelto a ver otra vez una o dos horas más tarde? ¿Por qué
no? Hay cosas aún más raras en la vida. Precisamente, recuerdo que mi padre me
contaba a menudo que...
Pretérito perfecto
He subido en el
autobús de la puerta Champerret.
Había mucha
gente, jóvenes, viejos, mujeres, soldados.
He pagado mi
billete y he mirado después a mi alrededor. No era muy interesante. Sin
embargo, he acabado fijándome en un joven al que le he encontrado el cuello
demasiado largo. He examinado su sombrero y me he dado cuenta de que en lugar
de una cinta llevaba un galón trenzado. Cada vez que ha subido alguien, ha
habido bullicio. N o he dicho nada, pero el joven de cuello largo ha
interpelado a su vecino. No he oído lo que le ha dicho, pero se han mirado con
malos ojos. Entonces, el joven del cuello largo se ha ido a sentarse
precipitadamente.
Volviendo de la
puerta de Champerret, he pasado por delante de la estación de Saint-Lazare. He
visto al tipo de marras que discutía con un amigo. Y éste le ha señalado con el
dedo un botón justo encima del escote del abrigo. Después el autobús donde yo
iba se ha marchado y no los he visto más. Yo iba sentado y no he pensado en
nada.
Presente
A mediodía, el
calor se expande en torno a los pies de los viajeros del autobús. Como,
colocada sobre un largo cuello, una cabeza estúpida, adornada con un sombrero
grotesco, se acalora, al instante se arma la gresca. Pero todo se queda,
enseguida, en una atmósfera tensa por conservar en el aire, aún demasiado vivos,
graves insultos. Entonces, uno va a sentarse adentro, al fresco.
Más tarde
pueden formularse, delante de estaciones de doble dirección, preguntas sobre
indumentaria, a propósito de algún botón que unos dedos grasientos de sudor
manosean con seguridad.
Pretérito indefinido
Fue a mediodía.
Los viajeros subieron al autobús.
Hubo apreturas.
Un señor joven llevó en la cabeza un sombrero rodeado por un cordón, no por una
cinta.
Tuvo un largo
cuello. Se quejó a su vecino de los empujones que éste le infligió. En cuanto
vio un sitio libre, se precipitó sobre él y se sentó.
Lo vi más tarde
delante de la estación de Saint-Lazare. Se puso un abrigo y un compañero que se
encontró allí le hizo esta observación: fue necesario poner un botón más.
Imperfecto
Era a mediodía.
Los viajeros subían en el autobús.
Había
apreturas. Un señor joven llevaba en la cabeza un sombrero que estaba rodeado
por un cordón y no por una cinta. Tenía un largo cuello. Se quejaba a su vecino
por los empujones que éste último le infligía.
En cuanto veía
un sitio libre, se precipitaba sobre él y se sentaba.
Lo veía más
tarde, delante de la estación de Saint-Lazare. Se ponía un abrigo y un
compañero que se encontraba allí le hacía esta observación: hacía falta poner
un botón más.