domingo, 9 de diciembre de 2012

Ardiente paciencia

 Ardiente Paciencia


El 12 de Mayo de 1996 nací en el Clínico de Valencia. Me llamaron Dani, creo que por ninguna razón en particular, simplemente porque les gustaba ese nombre.Cuando nací, tenía el cordón umbilical enrollado al cuello, por eso, al igual que mi hermana, tuvieron que sacarme por cesárea.

Y por si no fuese suficiente, mi madre me ha contado que tuve una infección que hizo que me retuviesen en el hospital unas cuantas semanas más.

Mis años escolares comenzaron en Preescolar, en el colegio Trafalgar. Es donde mi hermana estudiaba, supongo que esa fue la razón por la que me matricularon allí. No me acuerdo mucho de esa etapa, alguna profesora en concreto que me ayudó mucho, pero de lo que sí que recuerdo son las amistades que hice y que la mayoría conservo. Más tarde, en el año 2003, empecé primaria en el mismo colegio. Cada dos años mi curso cambiaba de tutora y casi todas me cayeron bien y me parecían buenas profesoras. Pero en quinto y sexto hubo una profesora que se llamaba Maite, que era bastante dura y cuando se me olvidaban los deberes, tenía miedo de su reacción. Era estricta y desagradable.

Luego, en primero y segundo de la E.S.O, me fué todo bastante bien. Conocí a un profesor, que de momento, es con el que mejor me he llevado. Se llamaba Manuel aunque le llamabamos Manolo y le considerabamos un "crack". Era profesor de tecnología y naturales y aunque no lo parecía, era el profesor más inteligente del colegio. 
En naturales, explicaba las cosas de una manera tan sencilla, que lo entendías a la primera y en tecnología daba total libertad para hacer los proyectos a nuestra manera. Hubo una temporada en la que yo y un amigo nos quedábamos media hora más después de clase, a ayudarle a arreglar alguna silla o mesa rotas, porque también era el conserje y hasta nos daba dinero para que nos comprásemos algo ¡Qué tiempos aquellos!

Conservo varias medallas y trofeos que me recuerdan los años que estuve en un gimnasio aprendiendo Judo. Hice muchísimas amistades en esos años y aprendí un deporte que desconocía. Lo dejé hace dos años y no me arrepiento para nada de haber estado ese tiempo practicando este deporte.

Las primeras aficiones que tuve, eran las típicas de los chavales: coleccionar cromos de fútbol, los tazos...
Sobre los 12 años, me aficioné al Parkour, un deporte callejero bastante mal visto por la gente. Prácticamente le dedicaba todo el tiempo que tenía, yendo de un sitio a otro con los amigos buscando nuevas zonas en las que practicar. Un día tuve un accidente no muy grave, me torcí el brazo y la rodilla, pero hizo replantearme el seguir haciendo Parkour. Lo dejé durante un tiempo y no lo volví a retomar, pero me encantaron esos años haciendo este deporte tan "diferente".

Con mis compañeros soy alegre, abierto, amable, a veces reservado.  En clase  soy tranquilo, callado respetuoso. Con mi mejor amigo, comprensivo, divertido, soy persona de fiar. Con una chica que me atrae soy un poco tímido y no siempre yo mismo. Con mi padre suelo ser hablador, cercano y le suelo contar todo. Con mi madre cabezota, a veces distante y quizá, a la defensiva.

¿Y quién soy yo? A veces desfilan por mi cabeza los calificativos que los adultos suelen utilizar para describirme: "nunca está en casa" "No ayuda en nada"

No sé como será mi futuro pero si que me gustaría comprobar que he conseguido dentro de quince años, de mis deseos actuales. Por eso he decidido escribirme una carta a mi mismo que no abriré hasta que cumpla esa edad:

¿Qué pasa Dani?: 

Han pasado 15 años desde que, por fin, dejaste el instituto. Espero que estés bien, seas feliz con alguna chica y conserves los buenos amigos que tengo.

También me gustaría que hubieras superado aquella época de crisis y tengas una buena formación académica y con ello un trabajo, ya sea de informática, de electricista en la empresa de nuestro tío, o quizá, de mecánico.

Me imagino que durante todo este tiempo, ya te habrás independizado, habrás pasado por algún que otro piso de alquiler y tendrás ya casa propia.

Espero que hayas cumplido con todos nuestros propósitos y disfruta de la vida que te queda por delante.


Dani



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